Cerrar Sesión 
10. EL ANIMADOR DE GRUPO NUEVAS RUTAS
Visitas 1275
IDENTIDAD DEL ANIMADOR/A DE NUEVAS RUTAS

El animador es uno de los pilares fundamentales sobre los que se apoya nuestra Propuesta Educativo-Pastoral.

La Educación y Evangelización, al estilo de Don Bosco y de María Mazzarello, va más allá de la mera transmisión de unos contenidos perfectamente estructurados y didácticamente presentados. Pide siempre la presencia de un animador

La raíz etimológica de animador hace referencia a "animus", es decir, ofrecer vida, cuidar la calidad de vida. En esta tarea no sólo cuenta el deseo o impulso vocacional; es importante canalizar este impulso mediante técnicas pedagógicamente válidas, que tengan en cuenta la psicología de los destinatarios, su situación ambiental y la didáctica más adecuada para ayudar a crecer en todas las dimensiones a la persona.

Nuestra Propuesta Educativo-Pastoral, aplicada a los grupos de fe "Nuevas Rutas" pide que los animadores sean personas creyentes, en continuo proceso de reflexión y maduración, enviados a educar y evangelizar con unos medios eficaces, a unos destinatarios situados en una historia concreta.

Esta definición contiene varios núcleos esenciales que configuran el perfil del animador de la Propuesta anterior. Estos son:  

  • Madurez humana
  • Vivencia cristiana. 
  • Conocimientos de psicología evolutiva, pedagogía y didáctica.
  • Conocimiento de los núcleos fundamentales de la fe cristiana. 
  • Técnicas y recursos para hacer operativa la Propuesta. 

Este perfil del animador se vive de forma global. Es un proceso desarrollado al unísono. No se trata de afianzar primero una estructura humana madura, para luego construir el cristiano y posteriormente dotarle de los recursos técnicos necesarios. El proceso ha de ser unitario y global, garantizando la maduración de forma armónica en todos los aspectos enunciados.

 Las actuales líneas filosóficas y antropológicas presentan a la persona humana como un ser en proceso de maduración continua. Por eso no existe, ya de entrada, el animador ideal, con una personalidad completamente hecha y madura, sino el animador en camino, en proceso de crecimiento.

A pesar de lo difuso que resulta el tema de la maduración humana, es posible delimitar unos criterios mínimos que orientan sobre el grado de madurez humana de un animador. 

Persona con una madurez cristiana.

El animador de un grupo "Nuevas Rutas" es, por definición, un creyente. Una persona que conoce a Jesucristo y ha hecho una opción por él, viviendo su fe en el seno de una comunidad que vive y celebra la fe, e intenta adecuar su vida a los valores del Evangelio. Así como no existe el animador con una madurez humana plenamente conseguida, tampoco existe el creyente perfecto.

Persona que vive la espiritualidad juvenil salesiana.

 El animador, la animadora del grupo de fe conoce el secreto del éxito de Don Bosco y de Madre Mazzarello: su intensa espiritualidad, es decir, aquella energía interior que une inseparablemente en él el amor de Dios y el amor del prójimo, de modo que logra hacer una síntesis entre evangelización y educación.

Persona con medios adecuados y eficaces.

El animador no sólo conoce los resortes del proceso de humano y es testigo de la fe cristiana en el grupo, sino que también busca la forma y los medios más idóneos para comunicarlo en un proceso educativo.

Persona en formación permanente. 

Los medios antes mencionados no se adquieren sólo con la práctica, requieren también una formación sistemática a través de cursos programados, lectura personal, intercambios de experiencias. Dicha formación debe garantizar la formación del animador en el ámbito del ser, del saber y del saber hacer.

Ficheros Adjuntos

Dosatic S.L. © 2017
Site desarrollado por DYNAMO 3.5

Política de Privacidad